El Club de Tobi, cuarteto uruguayo de cuerdas que asume temas propios, de rock y de música popular, está mostrando en la Argentina las canciones reunidas en "Marimbondo", su tercer disco que registró en vivo en el teatro Solís de Montevideo.
Integrado por Bruno Masci en violoncello, Mario Gulla y Fernando Rosa en violín y Fernando Luzardo en viola, el conjunto formado en 1996 despliega atractivas y riesgosas versiones donde piezas de Los Redondos ("Masacre en el puticlub" y "Vencedores vencidos") y Charly García ("Promesas sobre el bidet").
El abanico musical plasmado en el exquisito "Marimbondo" también incluye a Estrázulas-Moraes ("Pepe Corvina"), Lennon-McCartney ("Day Tripper") y Daniel Viglietti ("Negrita Martina").
"Creo que somos músicos populares bastante sui generis ya que nos salimos un poco de las casillas. Nos especializamos en música popular pero como tocamos otro tipo de instrumentos, somos el terror de nuestros maestros", desliza Masci en charla con Télam.
En idéntica frecuencia, Luzardo apunta que "nos definimos por la negativa. No somos esto, no somos lo otro... diría que somos no ortodoxos. Incluso para tocar el instrumento. tenemos una técnica para lograr que las cosas suenen de determinada manera".
Para completar la idea, Gulla redondea: "Cuando el músico clásico se acerca a la música popular, también lo aborda desde el lado del virtuosismo pero nosotros, en cambio, homenajeamos lo que nos gusta".
El violinista Rosa aporta que "logramos llegar a cada canción investigando y tocando, pero los temas los abordamos con respeto y con una intención de aporte y de resignificación".
"Intentamos -insiste- poner lo nuestro, darle un color local y propio en la evolución de una tendencia que tiene más que ver con las versiones".
Como una síntesis de ese tránsito donde se cruzan lo popular, lo personal y lo académico, el conjunto acaba de publicar "Marimbondo" que exhibe el concierto ofrecido el 24 de octubre del año pasado en el teatro Solís de Montevideo.
Para Gulla, el otro violinista, "llegar al Solís implicó un reconocimiento por un espacio que fuimos ganando de a poco y a los ponchazos", describe.
Luzardo, desde la viola, informa que "el Solís viene a ser una especie de 'Coloncito' con el que logramos explorar un mundo en el que no habíamos estado y en el que logramos ofrecer un show con una puesta escénica que nos armó el director Jorge Suárez".
El nuevo paso en la vida de El Club de Tobi, nutrido por estudiantes académicos de conservatorio, reafirma de qué modo "una propuesta callejera espontánea pasó de ser un hobby a convertirse en un modo de vida", según define el músico.
El violoncellista Masci evoca que "cada uno de nosotros empezó en la música por diferentes caminos, pero después de los ensayos formales, surgió como algo lúdico el ir a tocar a la calle".
La formación de cuerdas que está tocando "Marimbondo" por diferentes escenarios argentinos, ya proyecta su futuro sonoro.
"Nos vamos encaminando -avisa Gulla- a acotar la completa versatilidad del repertorio para hacer un disco más enfocado a compositores rioplatenses, ya sean de folclore o de rocanrol".
Lo que sí continuarán haciendo los jóvenes artistas es profundizar en el diccionario interno que salpica sus discos y presentaciones.
Masci relata que "para los brasileños 'Marimbondo' es una avispa roja de tamaño considerable que pica muy fuerte, pero para nosotros es muchas más cosas ya que forma parte de un argot en que resignificamos palabras que, digamos, son 'Tobilogismos'".
En pos de ampliar esa terminología que engloba lo musical y lo expresivo, Gulla indica que "trabajamos una jerga que tiene que ver con la dinámica de lo que sería una banda de rock y por eso inventamos palabras para nombrar segmentos que tienen los diversos temas".
"Por eso tocamos el 'gerere tropical', el 'nochor', el 'chancleteo', el 'aleteo', el 'anselmo', o el 'aldorio'. Todo un meta-lenguaje interno que también le llega al público", concluye.


